Me cayó la locha de zopeton.

A ver, tenía días pensando en ello, pero de un momento a otro se hizo una realidad en mi pensamiento. Fue como salir de un shock.

Sucedió mientras veía este video en la que una tanqueta de la maldita (porque debe estar maldita) guardia nacional bolivariana (en minusculas) avanzaba en la Av. Sur de Altamira y en su camino se llevaba por el medio a manifestantes... es decir, a SERES HUMANOS.Ya no les es suficiente con lanzar bombas de gas ilegal, que pica y arde en los órganos, que inflama e irrita la piel; ya no les basta con el gas que desmaya a madres, hijos, abuelos, jóvenes en medio de la marabunta y del caos.Tampoco les basta con balines, metras y hasta balas de hierro, de verdad, ni con sus botas, sus culatas o sus puños. Ahora, tambien nos atropellan, primero con sus motos y después con sus tanquetas.

Sé que a estas alturas del partido ya no debería sorprenderme nada, pero sinceramente no salgo de mi asombro. Y doy gracias por ello.

En fin... vi el video y quedé en shock.

Decidí abrirlo de nuevo y mostrarlo a un par de compañeros de trabajo, que no tienen ni puta idea de lo que es una dictadura. Uno decidió escapar de la pantalla, alegando que aquello "lo ponía enfermo". La otra decidió hablarme, decidió indagar sobre todo el por qué de mi auto-tortura.

- Para que ves eso? no puedes hacer nada desde aquí. No logras nada más que estresarte. No ayudas a tu familia.

- ... Pero es que estoy en shock con esto... son venezolanos atropellando a otros venezolanos...

- Igual, que no ayudas a nadie viéndolo, entonces para qué lo ves?

- ... Pero es que mi familia esta allá, mi familia está viviendo esto...

- Y cómo los ayudas viendo esto?

- ...Y entonces qué hago, me despego de lo que sucede!? Mi familia esta alla!! -y empezó a caerme la locha.

- No estoy diciendo eso, lo que digo es...

- No ves que esto le puede suceder a uno de ellos??? Mis padres, mi hermano, mis primos, tíos y hasta mis abuelos están saliendo a estas protestas! están allí donde esta gente está siendo atropellada! Ellos van, marchan y se regresan antes de que la represión comience, sin embargo llegará un momento muy pronto en el que ya no regresarán, se quedarán, porque la dictadura esta haciendo cosas que cada vez frustran y arrechan más a la gente y no va a haber otra solución que quedarse en la calle...
Nosotros hemos tenido la suerte de que hasta el sol de hoy nada realmente malo nos ha tocado... Si, nos han secuestrado y robado, nos han encañonado, pero aún no nos han herido o matado a alguien Y SIENTO QUE ESE MOMENTO LLEGARÁ, QUE ES INMINENTE... - y allí, justo al final de la última palabra, las imágenes se hicieron vívidas en mi cabeza, de pronto algo que cuando lo había pensado aún se hacía lejano, se convirtió en una posibilidad real en mi cabeza.

De su parte solo hubo un silencio.

- De eso es lo que te hablaba esta mañana. Cómo reprogramas tu mente con respecto a la muerte cuando algo como esto pasa? Cómo aceptas la muerte es algo natural en estas circunstancias?

Decidí no verle a la cara para evitar que notara el temblor en mis labios y la aguadez en mis ojos. Solo escuché sus disculpas. Sólo escuché cuando se alejó pensando que me había afectado con sus palabras. Sólo alli dejé que cayeran las lágrimas rapidito, porque estoy en el trabajo... que no me vean llorar.


Esta es la verdad del terror.

Pertenecer a nada aún estando en distintos grupos, conociendo gente diferente. Aún cuando hasta algún momento me sentí parte de Algo.

Hoy leo y siento es hastío.
Veo y me da pereza.
Escucho y quiero huir a mi cueva y no salir mas.

Siento que no puedo hablar, porque podría provocar un holocausto.
Siento que los que hablan están vacíos y no les importa.

Soy testigo de la hipocresía y al mismo tiempo escucho la contradicción de un "yo la/lo quiero". Alguna vez fui partícipe silente y me asqueé. Incluso de mi misma.

Mis oídos han estado allí, escuchando lamentos. Mis ojos han visto lágrimas y mi corazón ha sentido su tristeza, pero nada puedo hacer por aquellos que aman estar tristes, sentir lástima por si mismos, refutar la realidad. No puedo más que sentir decepción por el poco valor a mi presencia.

Desde hace mucho no pertenezco.






Yo veo todo con otros ojos, como con aquella inspiración que viene desde el pecho. Hasta la música que suene en ese momento tiene un profundo impacto.

Hoy rodaba por las Hills, y de repente sonó Shania Twain y senti una tristeza inmensa por no poder compartir esto con ellos. Llegué a escribir un "los extraño", pero nunca pisé mandar.

Luego sonó UB40 y disfruté del paisaje hermosísimo, lleno de viñas.
Veía los pinos de un verdor fosforescente y las vacas en las granjas  como si fueran gloriosas.

Luego sonó Janet Jackson y por alguna razón solo daba gracias.

Gracias por el paisaje, los vinos. Gracias por mi compañero de vida.

Le pedí a Rodrigo rodar con las ventanas abiertas porque nada como el aire puro y disfrutar de la naturaleza. Sacaba la mano por la ventana y el viento la soplaba con fuerza... yo solo sonreía de poder sentir esa tontería. Me sentí como un perro. Casi saco la lengua y la cabeza por la ventana.

Veía todo a través de mis lentes sepia, así que un poco más romántico.
El camino de grava y bittersweet sinphony en la radio. El atardecer cayendo, 6.30pm. El sol de la tarde que delicadamente brillaba en mi cara...

Y de repente la autopista.

De ese día solo me quedaban dos botellas de Ngeringa y los recuerdos.



Siempre he escrito, desde que tengo uso de razón.

Siempre he sido abierta con mis emociones y escribir siempre ha sido la mejor ventana para mi para dejar salir todo aquello que crea, se cuestiona, razona mi mente.

Nunca he tenido temor de exponerme, desde muy pequeña he dejado que otros lean lo que escribo. Antes de la adolescencia, tenia  mil cuadernos con innumerables poemas, cartas, prosas… que mostraba a amigos, mi hermano, enamorados… Recuerdo que a uno de ellos no paraba de dejarle mensajes en paredes, en pupitres de clases en común sin miedo a que otros supieran quien era la mensajera y para quien era el mensaje. Sin miedo a que el receptor supiera quién era la emisora.

Más tarde, apareció internet y con ella infinitas posibilidades para compartir mis ocurrencias, entre ellas Predicado, donde aún conservo muchos de mis escritos. Luego se me ocurrió abrir un blog donde pudiera escribir de cualquier cosa, no solo de amor o tristezas.

No sé en qué momento deje de usarlo y voltee mi mirada al Facebook, donde los estados han servido de catarsis bien sea por trivialidades o cosas más “profundas”, donde aprendí que sin extenderme puedo decir mucho.

Mientras todas esas etapas ocurrían, paso también que deje de ser una persona poco comunicativa (verbalmente) a comunicar demasiado, y al mismo tiempo sucedió que emigre. Emigre a los 28 años, a un país que queda a aproximadamente 16mil kilómetros del que me vio nacer y crecer, con mi esposo e hijo, pero sin mis padres, hermanos y familia de toda la vida.

A pesar de tener a mis dos tesoros, y creo que este sentir no es solo mío, esa necesidad de formar parte de una familia grande, bullosa y donde están los unos por los otros para las verdes y maduras, apareció en mi y no supe interpretar todo esto sino hasta hace un mes.

Emigrar te cambia de un modo que, todo lo que pasa a tu alrededor, a ti a los tuyos, se siente con mucha más fuerza. Te vuelves más sensible.

Para mí, cada persona que he dejado entrar a mi vida se ha vuelto necesaria;  las he convertido en un “para siempre”, como si fuera gente que he conocido toda la vida. Y es que la amistad, desde que me volví inmigrante, tomo otro sentido: el apego ha sido mayor, la entrega infinita y por ende cada pequeña petición la cumplo sin miramientos, pero también cada resbalón ha sido como una caída al vacío. Así de dramático.

Si yo he vivido una montaña rusa de emociones en mi vida, ha sido durante estos 5 años de inmigrante y mi manera de vivir la amistad.

El final del 2016 y el principio tumultuoso del 2017 me enseñaron muchas cosas:

-          Aceptación. Aceptar a quien de verdad quiero, tal y como es. Incluyéndome.

-       Agradecimiento. Asi se ve la vida desde otro punto de vista y se le da importancia a lo que realmente la tiene.

-          Nadie actúa, piensa o siente igual. No todo el mundo valorara lo que haces por otros, ni se entregara de la misma manera. No todo el mundo ve la amistad de la misma manera. Por ende,

-          Desapego. El apego a las personas solo sirve a largo plazo para traer tristezas y decepciones.

-      Volver a mis bases. Tal vez escribir sea mejor que hablar. Tal vez asi hiera menos con mis opiniones y emociones.

-          Lo más importante de mi vida, y mientras estén, yo estaré bien: Mi esposo y mi hijo, mi perro y mi gato. Los demás son complemento de mi felicidad, pero tengo a mi lado lo que de verdad me completa.

-          Cero dramas. Soy dramática, pero al mismo tiempo odio el drama. Odio a mi cabeza cuando no para, cuando no me deja dormir. Por ende todo aquello que represente drama, será ignorado. No puedo perder mi sueño más de esta manera.

-          VIAJAR. Esto me hace feliz. Tengo que hacer las cosas que me hacen feliz!!








Y aunque sea un cliché, estas son mis resoluciones del 2017.

He vuelto y no hay quien me quite el lápiz! (o el computador).

Hoy mientras buscaba una dirección en Google Maps, apareció frente a mis ojos esa enorme figura de destapador de botellas que tiene el mapa de Australia y al rededor de ella azul, mucho azul de agua de mar... Y no pude evitar sorprenderme por lo aislados y solos que estamos en esta inmensa isla.

Me produjo cierta tristeza. Sin embargo, no dejo de darle gracias a Dios por habernos dado la oportunidad de vivir en esta tierra y le he agradecido más que nunca este mes, siempre con un agrio sabor en el gusto y el corazón, tragando grueso, por las lágrimas de la lejanía familiar.


La muerte de Mónica Spear ha desenfundado entre nosotros, los venezolanos que vivimos en el extranjero y los que no, una realidad que sabíamos que existía pero que, como todo, no la "asimilamos" hasta que nos la tiran en la cara (o nos ocurre a nosotros).

Mucha gente critica la cobertura que se le ha dado a esta terrible noticia por ser un personaje público, siendo éste el pan de cada minuto de muchos "hijos de vecino" en nuestro país, sin embargo yo agradezco que sea noticia y se mantenga en la palestra, pues por algún lado y de alguna forma hay que empezar a abrir los ojos a la terrible situación que nos aqueja.

Este pan nuestro fue uno de los principales motivos por los cuales emigré. En lo que va de Enero 2014 ya he sabido de casos que nadie en otro país se imagina que suceden, como que entren en casa de alguien con una granada, como que maten a un señor por unos perniles o que alguien llegue de unas vacaciones heladas deseando el clima de su Caracas pero se le quiten las ganas porque estuvo a punto de ser asaltado dentro del aeropuerto. 

Al menos salvé a mi hijo de aquello. Y aunque me duela mucho decirlo y aunque extrañe enormemente a mi familia más que a nada en el mundo, El Ávila, los jugos naturales y nuestra exquisita gastronomía, no me quedan ganas de volver ni de vacaciones. Temo enormemente ir y no volver. Más temo que mi hijo no vuelva. 

Trsitemente mi hijo es parte de esa generación que crecerá sin abuelos, gracias a la desgracia que ha caído en nuestro país. Posiblemente poco entenderá de la importancia de estos seres en su vida.

La gente piensa que uno emigra sin pensar en los sacrificios y consecuencias que conlleva, sin pensar en la gente y la vida que una deja atrás, que no lloramos cuando nos enteramos de una amiga que se casa, de un primo que va a ser padre, de un familiar enfermo... Que la decisión es tomada a la ligera y sin análisis y que nos vamos y no nos importa nada ni nadie. Pocos entienden que el emigrante venezolano se va de su país buscando una paz que encuentra a medias y que le golpea la cara cada mañana al despertar sabiendo que tus padres, hermanos, primos, tíos, abuelos y amigos siguen viviendo en aquella locura que dejaste.


Venezuela, un país hermoso en geografía y paisajes, pero con una esencia perdida. Un país lo hace su gente y lamentablemente la gran mayoría no te hace bien.

 Espero poder verte regenerada algún día, aunque ahora se me pinta lejano.

Por ahora me quedo con mi destapador de botellas aislado.

Es sorprendente como de repente se empiezan a venir recuerdos, sin ninguna razón aparente, de alguna época de tu vida … Como algunas personas te llevan a pensar en ello, como otras simplemente aparecen con, por ejemplo, una foto que te transporta a un tiempo de mera felicidad. Más sorprendente aun es que todo ocurra en un tiempo determinado… no es que una foto aparezca por ahí en Enero y luego en Septiembre alguien te haga recordar algún momento preciado, sino que todo ocurre en cuestión de 2 semanas (y a lo mejor sigue).
Así me ha ocurrido últimamente con recuerdos de mi infancia, la cual pensé había olvidado. Tenía vagos recuerdos de momentos felices, pero nada muy concreto. Ahora entiendo que solo hacía falta un gatillo que los trajera de vuelta (no todos, algunos).

Hace un par de semanas mi hijo me pidió permiso para invitar a un amiguito del colegio a quedarse a dormir en la casa. Internamente grité “POR FIN!!!”, pues tengo alrededor de un año motivándolo a invitar a alguien a jugar y siempre me decía “no mami”, todo porque lamentablemente desde pequeño está acostumbrado a jugar cosas que no todos los niños de su edad tienen permitido jugar y huye de meterse en problemas. Creo que yo estaba más emocionada que él y mientras le decía lo divertido que era y que después no iba a parar de hacerlo, percibí un aroma que reconocía de mi infancia, un aroma que venía no de algún sitio físico sino de mis recuerdos.

La Casa De Gabriela:

Muchas pero muchas tardes pasé yo en su casa, y es que yo adoraba ir para allá! Despues del colegio, nos ibamos juntas, su mama nos pasaba buscando y hacíamos la tarea en su mega IBM (su papa siempre tenia lo último en computadoras). Aún recuerdo el sonido de la impresora láser (toda una novedad para la época) y lo que me impresionaba la calidad de impresión. Parte de mi aprendizaje de este mundo se lo debo a Gabriela, que también siempre estaba al día en la tecnología. Una cosa tonta que me llamo la atención siempre de cuando hacíamos trabajos, es que ella usaba este simbolito al principio de cada línea ¶ y prometo que aún no se para qué.
Pero lo que más recuerdo de Gabriela y su casa, era el olor. Olor a hogar. Algo tenía ese apartamento en Manzanares que me hacía sentir cálida, alegre y luego en la noche mejoraba cuando la señora Vilma hacia sus sencillos pero exquisitos sándwiches tostados con queso y jamón... Creo que ese era el momento más esperado. Tal vez por ello pocas veces me fui antes de la cena jijiji.

Gabriela fue mi primera amiga cuando mis padres decidieron cambiarme de mi escuelita pública a un colegio privado, un ambiente muy diferente cabe destacar, pues en las escuelas públicas se estudia con gente que vive desde debajo de un puente hasta en una casa con mucho espacio. Ese cambio fue un poco duro para mí y aunque no recuerdo exactamente como pasó, Gabriela tuvo la bondad de ser mi amiga. Éramos las “gallas” de la promoción en ese entonces.



Tontamente me encontré con una sonrisa de nostalgia en mi cara mientras pensaba en ello.
Aquellos tiempos...


Disfruten El Paisaje

Días después - o antes, ya no tengo certeza del tiempo - mi familia y unos amigos decidimos irnos de viaje a Port Lincoln, un pequeño pueblo al Sur de Australia donde el atractivo principal es meterse en una jaula a unos metros dentro del mar para ver tiburones blancos.

Los tiburones, que por cierto no llegue a ver, no trajeron ningún recuerdo a mí, sin embargo el paseo como tal me llevo a aquellas incontables ocasiones en que mis padres nos llevaron de viaje a mis hermanos y a mí, casi siempre al mismo destino que ahora supongo porque era lo más barato, pues no había que pagar hospedaje, pero nosotros siempre felices de ir una y otra vez.

El mismo destino una y otra vez, la misma vista en el camino... y mi papa siempre, siempre nos decía: Disfruten el paisaje. En ese momento nunca llegue a prestarle mucha atención, aunque me recuerdo con la mirada en la ventana viendo Araguaneyes de Abril en las montañas de Aguas Calientes, el pueblito de Puerto Píritu o la Iglesia de Jóse ya llegando, pero hoy en día asimilo la huella que dejo mi lindo papa en mi vida: Adonde voy, así sea a 1 cuadra de mi casa, admiro el paisaje y aquí en Australia, donde lo que más se ve es una naturaleza estupenda, es imposible no hacerlo.

Este viaje  me llevo a esos días, en especial por las carreteras desérticas y llenas de verde y cielos azules con nubes de lienzo. Así eran mis viajes siempre.


No es que me haya pasado lo mismo, pero también me llevo a los días en que nos divertíamos (cruelmente), en especial durante el mes de Agosto, pisando cangrejos en la vía. Cuando escuchábamos un "crack" celebrábamos como si hubiera sido un gol.




El Clan del Edificio y

Mi Hermano Mayor Y Yo

Mi hijo ahora anda de callejero y to feliz... Pues por fin siento que esta siendo niño y que esta disfrutando su vida en vez de estar encerrado.

Recuerdo en mi infancia, en mi edificio éramos 6, 3 niñas y 3 niños, que desde los 10-11 años nos la pasábamos inventando en el parque o por la urbanización... Estas son de las cosas que recuerdo con más amor y nostalgia...
Las parrillas que nos armábamos... teníamos entre 12 y 14 años y lo que hacíamos era que cada quien bajaba de su casa una caja de bistecs, de salchichas o lo que fuera y con un pedazo de verja de metal que nos encontramos y dos rocas grandes que estaban allí haciamos una parrilla. No me acuerdo como prendiamos el fuego, tampoco recuerdo como sabía la carne, pero si recuerdo muy bien los buenos ratos que pasábamos haciendo esto.
El puesto de estacionamiento de mi papá era el último y había un enchufe... Nosotros, cual venezolanos de pura cepa, bajábamos un radiecito y todos los cd´s de merengue que teníamos y nos poníamos en pleno estacionamiento a bailar jajaja... Qué buenos ratos!!!
Ni hablar de cuando nos íbamos todos a Los Próceres y pasábamos horas dando vueltas en patines!!!
qué infancia tan divina tuve...

Aquí parte del clan, mi hermano menor el blanquito de corte totuma y el negrito de la esquina, Jorge... Y quien me abraza, mi hermoso hermano mayor.



Pero este espacio también se lo quiero dedicar a mi soporte, a mi gran soporte llamado Camilo López, mi hermoso hermano mayor. Desde muy pequeños tan unidos, y al ver esa foto hace un tiempo no pude dejar de darle gracias a Dios por siempre haberlo tenido a mi lado y seguir teniéndolo vivo para hablar, reir y llorar con él, así sea en la lejania... Ahora lo extraño tanto...




Una infancia que pensé olvidada y que la vida me trae a la memoria por medio de hermosas vivencias... Que continúe así, para no sentir que mi mente falla...


Hace un tiempo, de regreso del trabajo a la casa, iba yo en el Metro bus de Altamira a La Trinidad y la cola era estupenda, como siempre. Gracias a Dios iba sentada, pero necesitaba distraerme con algo, así que decidí escuchar podcasts.

A veces pienso que tengo demasiados en mi Ipod y por eso me va a costar decidir qué escuchar, sin embargo este pensamiento se esfuma cuando voy a la sección de podcasts y siempre me dirijo a 3 en especial, dependiendo de si quiero aprender gramática y vocabulario en inglés, escuchar sobre una extensa variedad de temas acerca de Australia, o sólo reír un rato y conocer el humor australiano… Y en esa oportunidad lo tenía bien claro: cola + metro bus + mucho ruido = necesitaba reír, así que le di play al podcast “Is it just me?” de dos maravillosas mujeres australianas, Angela Catterns y Wendy Harmer, que en el tercer corte del capítulo 26 conversan sobre un test psicológico para saber qué tan feliz o triste eres. La psicóloga preguntaba a la persona que describiera 3 momentos felices y 3 momentos tristes de su vida y dependiendo del orden en el que las describiera, la psicóloga podría determinar el nivel de felicidad o tristeza de la vida de la persona en cuestión.

Pues bien, más allá de querer saber qué tan feliz o triste soy, este podcast me llevó a escribir este post sobre las 3 memorias más felices y las 3 más tristes de mi vida – hasta ahora– para… no sé, como un ejercicio interesante para mi y –tal vez- una curiosidad para ustedes.

MEMORIA FELIZ:
Cuando vino mi bebé al mundo. Si, es trillado, pero es cierto! El día que mi hijo nació fue bastante peculiar, pues ni siquiera tenía yo pensado ir a una clínica. Solo necesitaba ir a consulta a hacerme la radiopelvimetría para determinar si mi hijo nacería por cesárea o por parto natural.

Luego de una larga espera por los exámenes, resultó ser que tenía una fisura en la bolsa, y la doctora como a las 4pm me llamó a su consultorio: “vente urgente a la clínica que hoy tenemos que hacerte cesárea” Ah bueno, será.

Con aquella calma le dije a mi hermano… y entonces él se convirtió en el neurótico. Manejé hasta la casa (hasta ese últmo día estuve manejando con mi panzota). Mi hermano corre pa’ lla, corre pa’ca y yo muy tranquila, recogiendo mis cosas y preparándome. Cortándome las uñas, haciendo lo posible por aparecer sin un solo pelo (jejeje)… Gracias a Dios la cesta con las cosas del bebé la había acomodados un par de días antes.

De camino a la clínica, a eso de las 8pm, teníamos que ir de Baruta a Los Ruices y la cola no podía ser peor. Yo… relajada, sacándome las cejas; mi hermano… Pobrecito. No podía con el stress. Al llegar a la clínica como 1 hora más tarde, me estresé, pero no porque entraría al quirófano, sino porque estaba mi familia junto con la del papá del niño y la tensión era tal que una sola palabra podía desatar una pelea. Pasé de largo directo a donde las enfermeras me prepararían, y a las 10pm estaba entrando al quirófano junto con mi mamá.

La operación fue con anestesia local y aunque tenía los ojos bien abiertos y sentía los movimientos en mi panza, no recuerdo nada de lo que la doctora decía. Mi mamá estaba sentada a mi lado haciéndome cariño en la cabeza y yo le preguntaba “qué están haciendo?” y ella me decía. Recuerdo que sentí cómo JC se arrimaba hacia arriba y todos los órganos allí se fueron con él y no me dejaban respirar, hasta que lo pudieron sacar y escuché la nalgadita y seguidamente el llanto de mi bebé. Lo primero que vi de él fue su pie… por dios, QUÉ PATOTA!! Con razón, teniendo 7 meses de embarazo, veía su piecito sobresalir de mi panza cuando pateaba. Mi mamá lo tenía cargado y lo volteó y me preguntó: Míralo, reconócelo, puedes? … Era impelable… Con esa nariz, tenía que ser mi hijo!!

MEMORIA TRISTE:
No sé si ha habido algo más triste para mí que decepcionar a mi papá y esto lo he hecho muchas veces, pero nada como durante los años 2.003 y 2.004.

El momento más duro fue cuando me tocó decirle que estaba embarazada. Mi mamá ya sabía. Ella siempre ha sido mucho más calmada, abierta. Cuando la llamé, le dije: “Tengo que decirte algo” Y su respuesta fue “Estas embarazada, verdad?”… Así son las madres.

Con mi papá fue más difícil. Sabía que iba a ser un golpe duro, así que temía su reacción. Temía que le pasara algo a nivel de salud, incluso. Mientras estaba sentada en su cuarto con el resto de la familia esperando tener el valor para decírselo, por mi cabeza pasaba desde todo lo que él me enseñó y que no supe aplicar en la vida hasta todo el amor que le tenía y no había podido demostrarle con mi comportamiento.

Hablaban y hablaban y yo no escuchaba nada. Estaba como en otro lado. Mi cara de miedo delataba que algo pasaba y mi papá lo sabía. Días antes me había llamado por teléfono para preguntarme si estaba bien. Aproveché un segundo de valor que tuve y le dije: “Papá, me pasa algo”. Inmediato silencio. Y siguieron la frase letal: Estoy embarazada. Y sin esperar nada, brinqué a los brazos de mi mamá y me puse a llorar como una niña chiquita. El silencio continuó y solo recuerdo la cara de mi papá, una cara pasmada. Llegó a decirme que sabía que algo me pasaba, porque había soñado días antes que me clavaban unas lanzas.

Los siguientes días, su cara de tristeza, su preocupación y sus propias palabras me hicieron saber la gran decepción que le había causado.

Hasta aquí dejo este cuento porque solo de escribirlo ya tengo un nudo horrible en la garganta por el recuerdo.

MEMORIA FELIZ:
Sin duda, los 6 meses que viví en Barcelona.

A pesar de las circunstancias, fue una época feliz. En principio, fue mi primera vez en un avión y por lo tanto también mi primer viaje al extranjero, mi tan soñado viaje al extranjero… Y vaya viaje! No me iba de turismo, me iba a tratar de armar una vida.

Luego, resultó ser que desde muy pequeña había estado enamorada de Barcelona, en especial de La sagrada Familia y de Antoni Gaudí, qué clase de arquitecto. Además, amante del futbol yo, apoyo al FC Barcelona desde al menos hace 20 años. Podrán imaginar que ir a vivir a Barcelona y recorrer sus calles fue un sueño hecho realidad. El día que vi por primera vez La Sagrada Familia, que fue un encuentro fortuito, iba yo distraída caminando y algo me llevó a voltear mi cabeza al cielo y allí la vi… En mí cabeza sonó Carmina Burana (en serio). Nunca olvidaré ese día.

Mis recuerdos están llenos de La Rambla en Primavera, cuando caminaba a las 8am y los puestos de flores abrían y perfumaban todo el sitio; el Paseo de Gracia, con la Batlov y la Pedrera adornándola… Recuerdo que un día me acosté en un banquito frente a la Batlov y al verla en esa posición, no pude evitar sentir que estaba en la profundidad del mar, con el papá de la sirenita. También recuerdo que la primavera llenó el paseo de Gracia de polen… fue un infierno para mi jejeje.

Me recuerdo caminando a las 2am por La Rambla, con mi hijo en el coche, sin miedo y feliz. Recuerdo cuando lo llevaba al parque y lo dejaba jugar libre sin perseguirlo adonde fuera.

Dígame cuando mi papá fue a visitarme… Qué miedo que me viera viviendo tan limitada, pero creo que también me vio feliz. Vivimos la experiencia de celebrar en el Camp Nou, junto al Barcelona FC, las tres copas ganadas ese año. Escuchar a Joan Manuel Serrat cantar el himno del equipo y a Eto'o gritar Madrid, cabrón, saluda al campeón, fue genial.

Nunca conseguí una trabajo bueno, nunca pude legalizar mi situación allá y mi pareja en ese momento era más una carga que una ayuda. No comía bien y vivía en un apartamento realmente pequeño (30mts2), pero si vuelvo a vivir una situación semejante, no la cambiaría, con tal de volver a vivir ese sentimiento de libertad y paz.


MEMORIA TRISTE:
…Si que le he causado dolores de cabeza a mi papá. Siempre tuve novios que ningún padre hubiera querido para su hija. De paso, quedo embarazada del que menos en la vida mi papá hubiera querido fuese el papá de un nieto suyo y para terminar de ponerla… Me caso con un carajo por rebeldía y me escoñeto más la vida.

La relación con mi papá desmejoró en un 1000% luego de mi embarazo, no había comunicación y peleábamos mucho. Yo rebelde y el controlador… no era buena mezcla.

Al mejor modo rebelde, decidí empatarme con un muchacho que trabajaba conmigo, de muy buenos sentimientos pero sinceramente inestable en todo nivel, y en una de esas peleas con mi papá, le dije: Me mudo con César. Seguidamente una cachetada y la siguiente frase: TU NO SALES DE ESTA CASA SI NO ES CASADA. Y en mi mente: Aaaaahhh siii? Ah bueno.

Un día antes llamé por teléfono a mi papá y a algunos de mi familia y amigos, para decirles que me casaba al día siguiente en la prefectura más triste de toda Caracas. Para colmo, el día llega y cuando busco a mi futuro esposo, este tenía una franela desgastada, un jean negro que ya no podía más con su vida y zapatos deportivos… Si antes no estaba segura, cuando vi este rancho, quise dejarlo allí y devolverme. Pero mi orgullo no me dejó. Lo mandé a cambiarse y nos fuimos a la prefectura.

Fue un día realmente triste para mí. No había nadie en el sitio, mi papá tenía cara de demonio de mal humor mezclada con velorio, mi hermano menor me veía con decepción y los testigos fueron en cholas y con pinta de obreros recién salidos de la construcción. Cuando me tocó dar el “si”, la juez me preguntó, “Qué? Puedes decirlo más alto?” … Así estaría de segura. Y cuando terminó… No sentía felicidad, ni tristeza. Estaba en completo shock.

Pero la parte más triste del día fue cuando llegué a mi casa y me acerqué a saludar a mi papá. Apenas puse un pie en su cuarto, me hizo saber la gran decepción que era en ese momento para él, la tristeza inmensa que le había causado ese día y los últimos meses. No pude refutarle una sola cosa, tenía toda la razón.

MEMORIA FELIZ:
El día que me casé con Rodrigo fue un día feliz, sin duda. Pero más que nada, el momento más feliz del día fue cuando, comenzando la pequeña reunión organizada con nuestras familias y amigos cercanos para celebrar, Rodrigo fue adonde teníamos la “miniteca” (su ipod con sus cornetas) y puso la marcha nupcial. Seguido de eso, sonó una de nuestras canciones, Runaway de The Corrs y para completarla, dio un discurso frente a todo el mundo de lo feliz que estaba, de lo mucho que me amaba y que deseaba formar una familia conmigo. DIOS!! Qué belleza. Y yo llorando como tonta. La gente se quedó esperando que yo dijera algo, pero qué va, lo único que hice fue llorar.


MEMORIA TRISTE:
Por ahí una vez leí que no había un sitio más triste que el aeropuerto de Maiquetía en estos tiempos. Todos los días ves familias separarse y ves lágrimas derramarse por ello. Y yo fui parte de eso, dos veces.

La primera vez cuando me fui a Barcelona fue dura. Me iba en una situación incómoda con mi papá, sin embargo en el aeropuerto el amor mutuo salió a relucir y lo vi como por tercera vez en mi vida llorar a moco suelto. No hay nada más triste que ver a mi papá llorar.

Y la segunda vez fue hace 3 meses. Pocas veces he llorado con tanta profundidad como lo hice el día 26 de Agosto del 2.011. Despedirme de mi mamá fue algo tan duro para mi… no la quería soltar. De mi hermano mayor, que ha sido un apoyo incondicional en mi vida; de mi hermano menor, que con todo y lo difícil que hemos sido el uno con el otro, no cabe duda de que nos queremos y que lo extraño por montones; y por supuesto, despedirme de mi papá, quien fue fuerte, no botó ni una lágrima frente a mi ni frente a mi hijo.

No hay nada más doloroso que separarte de los seres que más amas en la vida. Cada día los pienso, rezo por ellos para que estén bien y extraño profundamente abrazarlos… hasta sus gritos y peleas extraño.


Escribí las primeras memorias que me vinieron a la cabeza. Mi vida esta llena de ellas, de todo tipo y lo importante siempre será disfrutar de los momentos felices y aprender de buena manera de los momentos tristes y amargos, para mejorar en nuestra vida.


See ya.

Copyright 2010 Monólogos Multipolares
Lunax Free Premium Blogger™ template by Introblogger