Hace un tiempo, de regreso del trabajo a
la casa, iba yo en el Metro bus de Altamira a La Trinidad y la cola era
estupenda, como siempre. Gracias a Dios iba sentada, pero necesitaba distraerme
con algo, así que decidí escuchar podcasts.
A veces pienso que tengo demasiados en mi
Ipod y por eso me va a costar decidir qué escuchar, sin embargo este
pensamiento se esfuma cuando voy a la sección de podcasts y siempre me dirijo a
3 en especial, dependiendo de si quiero aprender gramática y vocabulario en inglés,
escuchar sobre una extensa variedad de temas acerca de Australia, o sólo reír
un rato y conocer el humor australiano… Y en esa oportunidad lo tenía bien
claro: cola + metro bus + mucho ruido = necesitaba reír, así que le di play al
podcast “Is it just me?” de dos maravillosas mujeres australianas, Angela
Catterns y Wendy Harmer, que en el tercer corte del capítulo 26 conversan sobre
un test psicológico para saber qué tan feliz o triste eres. La psicóloga
preguntaba a la persona que describiera 3 momentos felices y 3 momentos tristes
de su vida y dependiendo del orden en el que las describiera, la psicóloga
podría determinar el nivel de felicidad o tristeza de la vida de la persona en
cuestión.
Pues bien, más allá de querer saber qué tan
feliz o triste soy, este podcast me llevó a escribir este post sobre las 3
memorias más felices y las 3 más tristes de mi vida – hasta ahora– para… no sé,
como un ejercicio interesante para mi y –tal vez- una curiosidad para ustedes.
MEMORIA FELIZ:
Cuando vino mi bebé al mundo. Si, es
trillado, pero es cierto! El día que mi hijo nació fue bastante peculiar, pues
ni siquiera tenía yo pensado ir a una clínica. Solo necesitaba ir a consulta a
hacerme la radiopelvimetría para determinar si mi hijo nacería por cesárea o
por parto natural.
Luego de una larga espera por los
exámenes, resultó ser que tenía una fisura en la bolsa, y la doctora como a las
4pm me llamó a su consultorio: “vente urgente a la clínica que hoy tenemos que
hacerte cesárea” Ah bueno, será.
Con aquella calma le dije a mi hermano… y
entonces él se convirtió en el neurótico. Manejé hasta la casa (hasta ese últmo
día estuve manejando con mi panzota). Mi hermano corre pa’ lla, corre pa’ca y
yo muy tranquila, recogiendo mis cosas y preparándome. Cortándome las uñas,
haciendo lo posible por aparecer sin un solo pelo (jejeje)… Gracias a Dios la
cesta con las cosas del bebé la había acomodados un par de días antes.
De camino a la clínica, a eso de las 8pm,
teníamos que ir de Baruta a Los Ruices y la cola no podía ser peor. Yo…
relajada, sacándome las cejas; mi hermano… Pobrecito. No podía con el stress.
Al llegar a la clínica como 1 hora más tarde, me estresé, pero no porque
entraría al quirófano, sino porque estaba mi familia junto con la del papá del
niño y la tensión era tal que una sola palabra podía desatar una pelea. Pasé de
largo directo a donde las enfermeras me prepararían, y a las 10pm estaba entrando
al quirófano junto con mi mamá.
La operación fue con anestesia local y
aunque tenía los ojos bien abiertos y sentía los movimientos en mi panza, no
recuerdo nada de lo que la doctora decía. Mi mamá estaba sentada a mi lado
haciéndome cariño en la cabeza y yo le preguntaba “qué están haciendo?” y ella
me decía. Recuerdo que sentí cómo JC se arrimaba hacia arriba y todos los
órganos allí se fueron con él y no me dejaban respirar, hasta que lo pudieron
sacar y escuché la nalgadita y seguidamente el llanto de mi bebé. Lo primero
que vi de él fue su pie… por dios, QUÉ PATOTA!! Con razón, teniendo 7 meses de
embarazo, veía su piecito sobresalir de mi panza cuando pateaba. Mi mamá lo
tenía cargado y lo volteó y me preguntó: Míralo,
reconócelo, puedes? … Era impelable… Con esa nariz, tenía que ser mi hijo!!
No sé si ha habido algo más triste para mí
que decepcionar a mi papá y esto lo he hecho muchas veces, pero nada como
durante los años 2.003 y 2.004.
El momento más duro fue cuando me tocó
decirle que estaba embarazada. Mi mamá ya sabía. Ella siempre ha sido mucho más
calmada, abierta. Cuando la llamé, le dije: “Tengo que decirte algo” Y su
respuesta fue “Estas embarazada, verdad?”… Así son las madres.
Con mi papá fue más difícil. Sabía que iba
a ser un golpe duro, así que temía su reacción. Temía que le pasara algo a
nivel de salud, incluso. Mientras estaba sentada en su cuarto con el resto de
la familia esperando tener el valor para decírselo, por mi cabeza pasaba desde
todo lo que él me enseñó y que no supe aplicar en la vida hasta todo el amor
que le tenía y no había podido demostrarle con mi comportamiento.
Hablaban y hablaban y yo no escuchaba
nada. Estaba como en otro lado. Mi cara de miedo delataba que algo pasaba y mi
papá lo sabía. Días antes me había llamado por teléfono para preguntarme si
estaba bien. Aproveché un segundo de valor que tuve y le dije: “Papá, me pasa
algo”. Inmediato silencio. Y siguieron la frase letal: Estoy embarazada. Y sin
esperar nada, brinqué a los brazos de mi mamá y me puse a llorar como una niña
chiquita. El silencio continuó y solo recuerdo la cara de mi papá, una cara
pasmada. Llegó a decirme que sabía que algo me pasaba, porque había soñado días
antes que me clavaban unas lanzas.
Los siguientes días, su cara de tristeza,
su preocupación y sus propias palabras me hicieron saber la gran decepción que
le había causado.
Hasta aquí dejo este cuento porque solo de
escribirlo ya tengo un nudo horrible en la garganta por el recuerdo.
MEMORIA FELIZ:
Sin duda, los 6 meses que viví en
Barcelona.
A pesar de las circunstancias, fue una
época feliz. En principio, fue mi primera vez en un avión y por lo tanto
también mi primer viaje al extranjero, mi tan soñado viaje al extranjero… Y
vaya viaje! No me iba de turismo, me iba a tratar de armar una vida.
Luego, resultó ser que desde muy pequeña
había estado enamorada de Barcelona, en especial de La sagrada Familia y de
Antoni Gaudí, qué clase de arquitecto. Además, amante del futbol yo, apoyo al
FC Barcelona desde al menos hace 20 años. Podrán imaginar que ir a vivir a
Barcelona y recorrer sus calles fue un sueño hecho realidad. El día que vi por
primera vez La Sagrada Familia, que fue un encuentro fortuito, iba yo distraída
caminando y algo me llevó a voltear mi cabeza al cielo y allí la vi… En mí
cabeza sonó Carmina Burana (en serio). Nunca olvidaré ese día.
Mis recuerdos están llenos de La Rambla en
Primavera, cuando caminaba a las 8am y los puestos de flores abrían y
perfumaban todo el sitio; el Paseo de Gracia, con la Batlov y la Pedrera adornándola…
Recuerdo que un día me acosté en un banquito frente a la Batlov y al verla en
esa posición, no pude evitar sentir que estaba en la profundidad del mar, con
el papá de la sirenita. También recuerdo que la primavera llenó el
paseo de Gracia de polen… fue un infierno para mi jejeje.
Me recuerdo caminando a las 2am por La
Rambla, con mi hijo en el coche, sin miedo y feliz. Recuerdo cuando lo llevaba
al parque y lo dejaba jugar libre sin perseguirlo adonde fuera.
Dígame cuando mi papá fue a visitarme… Qué
miedo que me viera viviendo tan limitada, pero creo que también me vio feliz. Vivimos la experiencia de celebrar en el Camp Nou, junto al Barcelona FC, las tres copas ganadas ese año. Escuchar a Joan Manuel Serrat cantar el himno del equipo y a Eto'o gritar Madrid, cabrón, saluda al campeón, fue genial.
Nunca conseguí una trabajo bueno, nunca
pude legalizar mi situación allá y mi pareja en ese momento era más una carga
que una ayuda. No comía bien y vivía en un apartamento realmente pequeño
(30mts2), pero si vuelvo a vivir una situación semejante, no la cambiaría, con
tal de volver a vivir ese sentimiento de libertad y paz.
…Si que le he causado dolores de cabeza a
mi papá. Siempre tuve novios que ningún padre hubiera querido para su hija. De
paso, quedo embarazada del que menos en la vida mi papá hubiera querido fuese
el papá de un nieto suyo y para terminar de ponerla… Me caso con un carajo por
rebeldía y me escoñeto más la vida.
La relación con mi papá desmejoró en un
1000% luego de mi embarazo, no había comunicación y peleábamos mucho. Yo
rebelde y el controlador… no era buena mezcla.
Al mejor modo rebelde, decidí empatarme
con un muchacho que trabajaba conmigo, de muy buenos sentimientos pero sinceramente
inestable en todo nivel, y en una de esas peleas con mi papá, le dije: Me mudo
con César. Seguidamente una cachetada y la siguiente frase: TU NO SALES DE ESTA
CASA SI NO ES CASADA. Y en mi mente:
Aaaaahhh siii? Ah bueno.
Un día antes llamé por teléfono a mi papá
y a algunos de mi familia y amigos, para decirles que me casaba al día
siguiente en la prefectura más triste de toda Caracas. Para colmo, el día llega
y cuando busco a mi futuro esposo, este tenía una franela desgastada, un jean
negro que ya no podía más con su vida y zapatos deportivos… Si antes no estaba
segura, cuando vi este rancho, quise dejarlo allí y devolverme. Pero mi orgullo
no me dejó. Lo mandé a cambiarse y nos fuimos a la prefectura.
Fue un día realmente triste para mí. No
había nadie en el sitio, mi papá tenía cara de demonio de mal humor mezclada
con velorio, mi hermano menor me veía con decepción y los testigos fueron en
cholas y con pinta de obreros recién salidos de la construcción. Cuando me tocó dar el “si”, la juez me preguntó,
“Qué? Puedes decirlo más alto?” … Así estaría de segura. Y cuando terminó… No
sentía felicidad, ni tristeza. Estaba en completo shock.
Pero la parte más triste del día fue
cuando llegué a mi casa y me acerqué a saludar a mi papá. Apenas puse un pie en
su cuarto, me hizo saber la gran decepción que era en ese momento para él, la
tristeza inmensa que le había causado ese día y los últimos meses. No pude
refutarle una sola cosa, tenía toda la razón.
MEMORIA FELIZ:
El día que me casé con Rodrigo fue un día
feliz, sin duda. Pero más que nada, el momento más feliz del día fue cuando,
comenzando la pequeña reunión organizada con nuestras familias y amigos
cercanos para celebrar, Rodrigo fue adonde teníamos la “miniteca” (su ipod con
sus cornetas) y puso la marcha nupcial. Seguido de eso, sonó una de nuestras
canciones, Runaway de The Corrs y para completarla, dio un discurso frente a
todo el mundo de lo feliz que estaba, de lo mucho que me amaba y que deseaba
formar una familia conmigo. DIOS!! Qué belleza. Y yo llorando como tonta. La
gente se quedó esperando que yo dijera algo, pero qué va, lo único que hice fue
llorar.
Por ahí una vez leí que no había un sitio
más triste que el aeropuerto de Maiquetía en estos tiempos. Todos los días ves
familias separarse y ves lágrimas derramarse por ello. Y yo fui parte de eso,
dos veces.
La primera vez cuando me fui a Barcelona
fue dura. Me iba en una situación incómoda con mi papá, sin embargo en el
aeropuerto el amor mutuo salió a relucir y lo vi como por tercera vez en mi
vida llorar a moco suelto. No hay nada más triste que ver a mi papá llorar.
Y la segunda vez fue hace 3 meses. Pocas
veces he llorado con tanta profundidad como lo hice el día 26 de Agosto del
2.011. Despedirme de mi mamá fue algo tan duro para mi… no la quería soltar. De
mi hermano mayor, que ha sido un apoyo incondicional en mi vida; de mi hermano
menor, que con todo y lo difícil que hemos sido el uno con el otro, no cabe
duda de que nos queremos y que lo extraño por montones; y por supuesto,
despedirme de mi papá, quien fue fuerte, no botó ni una lágrima frente a mi ni
frente a mi hijo.
No hay nada más doloroso que
separarte de los seres que más amas en la vida. Cada día los pienso, rezo por
ellos para que estén bien y extraño profundamente abrazarlos… hasta sus gritos
y peleas extraño.
Escribí las primeras memorias que me
vinieron a la cabeza. Mi vida esta llena de ellas, de todo tipo y lo importante
siempre será disfrutar de los momentos felices y aprender de buena manera de
los momentos tristes y amargos, para mejorar en nuestra vida.
See ya.
…Creo que tengo un problema. O puede ser una característica de mi personalidad, que no sé si es defecto o virtud, pero al fin y al cabo, “eso” logra que concientice algunos aspectos de mi para mejorar o para reconocer… más lo primero que lo segundo.
Resulta que me autoanalizo, a veces en exceso. Me autoanalizo a cada rato. Es un poco molesto, porque – también a veces – pienso de más en lo que internalizo y doy tantas vueltas que luego termino exhausta y obstinada de mi misma. Claro, esto puede ser algo bueno cuando decides, gracias a esa obstinación, acabar con eso que te lleva al autoanálisis si es algo dañino o simplemente aceptarlo si es algo bueno. Pero con el tema que ocupa este post, no he logrado llegar a ese punto.
Como ustedes ya deben haber deducido de mi experiencia religiosa, por medio de una situación – para mi – traumática, perdí (o ella me perdió a mi, o simplemente nadie se perdió nada) una amiga. Una persona que para mi era mi “uña y sucio”, mi compinche. Con ella iba para todos lados y desde hace años era con quien más me la pasaba, con quien compartía absolutamente todo…ABSOLUTAMENTE TODO! Lo que en mi vida acontecía y llegué a pensar en algún momento que era recíproco.
Esta vivencia tuvo tantas consecuencias en mí que ya perdí la cuenta. Algunas han ido cercenándose con el pasar del tiempo, pero hay una que no termina de curarse y es llenar el vacío de ese puesto especial.
Es verdad, es posible que me esté hundiendo en una ponchera para coletos. Siempre he sido una persona un tanto selectiva con la gente y tengo mis amigos del alma… Leisa, mi Yin, mi melóñ… Así la llamo; es simplemente indispensable en mi vida. Andreína prácticamente otro Yo. Wendy, qué especial es ella. Alexandra, mi morocha… Betty, que aunque ella no sepa es bastante importante para mi… Si, si hay gente especial en mi vida, muy pero muy especial. Sin embargo siento ese vacío… no sé por qué. Siento una profunda necesidad de hacer una amistad nueva y cada vez que conozco a alguien con potencial, es como si enloqueciera.
Un ejemplo claro es que poco tiempo después del “suceso”, creo que MUY poco tiempo después, quise profundizar mi relación con una persona a la cual conocí previamente y que era también alguien común del medio fotográfico… Error. Decidí impulsivamente confiar en esa persona y desahogar todo lo que llevaba por dentro de lo que había sucedido, pensando que posiblemente su relación con la otra era igualmente nueva que la mía y nuevamente la vida me dio una cachetada… menos fuerte pero igual de dolorosa. Mágicamente la creadora del conflicto se enteraba de absolutamente todo lo que yo decía y vivía. Mi shock no fue fácil. A partir de allí, me volví muda. A pesar de la mucha gente especial que tengo a mi alrededor (y espero que no lean lo que viene), siento que no tengo con quien descargar mis filosofadas y mis internalizaciones.
Desde ese entonces (1 año y pico ya) no había intentado hacer amistad con alguien, ya que simplemente no confiaba, pero ahora lo he vuelto a intentar. A pesar de mi miedo a entregar confianza, he ido poco a poco soltándola aunque a veces siento que desde afuera me veo desesperada por un(a) amigo(a) y paro.
También siento que ahora me cuesta muchísimo más entablar conversación, ser una persona interesante. Tal vez sea que me esfuerzo tanto que al final no logro nada. Tal vez sea que “autoestímicamente” hablando, allí sigo mal… y simplemente no cuaje la cosa.
Entonces cuando me autoanalizo y noto mi posible desespero y mi novedosa pérdida de socialización, me digo “olvídalo. O dejas que todo fluya natural o lo dejas”. Y casi mejor tiro la toalla.
…
…
…
Con esta persona nueva, pienso que podría llegar a tener una buena amistad. Sin embargo, ocurre que siento que se esta repitiendo la historia… por parte de él. Y realmente me preocupa porque, a pesar de haber concientizado (en otro de esos autoanálisis) que mi sexto sentido realmente existe y funciona, aún doy vueltas antes de decir “es lo que estoy viendo”, por miedo a estar viendo erróneamente. Y si llego a decidir que estoy viendo bien, luego el hecho de enfrentarlo… Simplemente no quiero que me hagan sentir que “yo soy la loca” otra vez.
Y entonces empieza ese ciclo nuevamente de sentirme inferior a otra (que ya se está haciendo sentir con preguntas mentales intensas) y la verdad… no. No quiero eso en mi vida. Ni sentirlo yo nuevamente ni que me lo hagan sentir.
En fin… Si, de psicólogo… o de deshacerme de todo y comenzar de cero. No sé. Alguien tiene el remedio?
La taza, el agua... A veces una ollita y la mayoría el microondas. A mi vida aún no ha llegado la tecnológica tetera eléctrica que conocí en Londres. Allá tampoco la usé.
Antes de él, un poco de ansiedad, no puedo estar quieta. Coloco la taza con el agua y 2 minutos de paciencia hasta que suene el “pi-pi-piiiiiiiiiiii” del microondas. Me siento… Me levanto… Me pongo frente al microondas y pienso “¿esta vaina hará algo si me paro aquí? Sape, mejor me pongo allá” y me aparto, un poco lejos por si acaso da cáncer. Voy a la ventana… miro un poco el paisaje y me cuesta creer que aún no hayan pasado dos minutos y regreso a mirar el contador… 1.15… Otra vuelta. Aquí es donde compruebo –una vez más- que la paciencia no es mi fuerte.
… Como si viendo el relojito lo acelerara… 5, 4, 3, 2, 1.. PI PI PIIIIIIIIIIIII!
Llegó el momento! Saco la taza del micro y abro el gabinete… mmm… Cuantas cajas de tantos colores, cuál tomaré hoy? Amarilla para no envejecer, verde para relajarse, azul, para dormir… Cítrico, dulce, amargo… Tantos sabores con tantas facultades y el mismo resultado: un momento de paz.
Escoger la bolsita perfecta. Y de ahí el mágico momento de meter y sacar la bolsita del agua… Entra y las burbujas hacen que el agua chispee… Sale y empapada, escurre a chorros, hasta la última gota, el líquido ya colorado. Sé que lo ideal es solo dejar la bolsa reposar, colocar la tapa de la taza y esperar 2 minutos más a que la magia surja, pero ese momento de la bolsita haciendo lo suyo, tiñendo el agua de color proveniente de la naturaleza, es simplemente único… y yo, cuál científica loca (de lo que no tengo un pelo… bueno, de loca si…) inclino mi cabeza, frunzo el ceño y miro interesada cada detalle.
Ya… ya la bolsita no puede dar más. A punto de romperse, decido extraerla por completo, no vaya a ser que todas las hojitas caigan dentro.
Y suspiro… Aquí va.
Cuando bebo el primer sorbo, escucho a mi cuerpo orar, dar gracias por la vida. Es como un momento de contemplación. De pronto, empiezo a elevarme. Mi espíritu simplemente se libera durante los 5 minutos que me toma beber mi taza de té y la paz me llena.
Es la paz que me acompaña, al menos, medio día.
¿Qué haría yo sin ti, mi momento inglés?
Hola meloñ,
Esta vez te escribo para compartir contigo una experiencia.
Tu sabes que yo soy muy hippie… o bueno, para ser más exactos, soy muy esotérica y creo en todo lo que es energías, personalidades asociadas a días de nacimiento… y en sueños también.
Bueno… Esta experiencia tiene que ver con un sueño que tuve anoche.
Posiblemente tenga que ver con que ayer fue mi 2da presentación de Danza Árabe y por supuesto, volví a verla. Tenía tiempo sin hacerlo y felizmente esta vez no sentí ese revolcón de estómago que sentí las veces anteriores cuando me la encontraba por casualidad o porque por enésima vez coincidíamos en algún evento. De una “amistad” tan larga, no todo se puede cortar y aún tenemos amigos y actividades que nos fascinan en común.
En esta oportunidad solo la vi y dije “ah… sigue en la academia”. No la perseguí con la mirada ni me puse paranoica a pensar que el que estaba en el auditórium iba a deleitarse. No me hice historias. En fin, nada pasó. Solo pasó por mi cabeza una vez más lo triste que se sintió (y se siente) una traición de esa magnitud.
Últimamente, meloñ, he vuelto a sorprenderme de mi misma. En aquella oportunidad, me pareció increíble que yo, después de tanto repetirme que si me traicionaba quien yo amaba jamás perdonaría algo semejante y sería la despedida definitiva, lo hiciera. Supuse que tenía que ver con las circunstancias, con que yo tampoco fui la mejor persona… llegué a pensar que lo había provocado yo, pero según mi propia experiencia, nada lo justifica.
Ahora mi sorpresa es encontrarme pensando que podría hablarle a ella y perdonarla. La verdad la palabra suena GRANDÍSIMA en mi boca… me siento estúpida diciéndola. Siento que mi ego se ve desde afuera demasiado EGO y sinceramente no es lo que quiero expresar. No sé si me entiendes… El dolor que yo sufrí (Y creo que aún sufro) no fue normal y la tristeza mezclada con rencor, combinado con el golpe bajo en el autoestima, no fueron “juego de carrito”, así que el hecho de pensar en volver a hablarle y darle la oportunidad de decir algo y luego expresarle “no te guardo rencor, la verdad te recuerdo con cariño a pesar del mal final que le diste a nuestra amistad” es algo que me ha puesto auto analítica. En fin… Estoy alargando el cuento.
Por supuesto anoche caí como un tronco en la cama luego del baile y tuve muchos sueños, pero este fue el que me hizo despertar sumergida en mucha sorpresa y preguntas sobre si habrá sido un sueño en conexión:
El sueño se desarrolla en una especie de habitación amarilla con naranja, Camilo (creo) estaba allí. Ella también, con un traje árabe distinto al que llevaba ayer, más tradicional. Yo tenía mi traje de danza árabe verde. Entré en la habitación y la enfrenté. Creo que ella estaba molesta, porque después de lo sucedido, sin querer pero queriendo he hecho que algunas personas se enteren de lo ocurrido. Sin embargo la agarré y la tiré en la cama que estaba allí y la acorralé, le pregunté quién le había enseñado esa nueva actitud (estaba hablando como una carajita gafa, parecía Billy el de Billy y Mandy, y era insoportable, además de estar usando muchas ironías) y que por favor lo cortara que la cosa era seria. Entre muchas cosas que le dije, le hice saber que lo más doloroso para mi había sido ella, que la tristeza más grande la había sentido por ella. Que de un hombre una se espera esas cosas y que como ella sabía, yo estaba clara en que él podría hacerlo en cualquier momento (claro que no me imaginé que fuese justo cuando decidimos recuperarnos) pero que nunca imaginé que la que definía yo como mi mejor amiga, casi mi hermana, fuese a hacer tal cochinada. “Quiero que sepas eso”, le dije. Creo que yo estaba llorando y no sé si ella también, pero puedo decirte que, después de haberle dicho todo lo que necesitaba, sentí una paz… y la sentí tanto dentro del sueño, como fuera de él. Sentí un descanso…! No la acorralé más y me fui. La vi verme mientras me iba.
Desperté meloñ queriendo que ese sueño hubiera sido una experiencia compartida, que ella de verdad haya estado allí y haya escuchado. Para mí eso es totalmente posible! Y sigo queriendo que haya sido así.
¿Haber soñado con eso y el hecho de sentir poder disculparla, me hace ser una estúpida? ¿Seguir sintiendo tristeza por lo que pasó, sentir tristeza por haber perdido a una de mis grandes amigas de una manera tan atormentante me hace tarada? No lo sé… posiblemente si, pero creo que no me importa mucho.
Creo que Dios está conmigo.
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| Él y yo no entendemos nada... Que alguien nos explique. |
Desde el comienzo de esta semana he estado pensando en escribir sobre las cosas que me gustan de los venezolanos, tratando de hacer un listado de 10 cosas para probarme a mi misma que no todo es tan malo (y que no soy tan negativa con respecto a este país y sus ciudadanos).
Sin embargo, hoy me han quitado todas las ganas de hacerlo y he vuelto a mi estado habitual de Ogro encanao.
Tres cuestiones me pasaron hoy, las tres muy comunes, pero en mi cerebro pasa algo que simplemente no procesa estas cosas, no las entiende y no las acepta y se activa el ajo con limón de mi personalidad.
1.- Salgo de mi oficina a las 12.30 rumbo al banco. Camino hasta el rayado peatonal. Tengo entendido que el peatón tiene prioridad sobre el conductor y que, si hay un rayado peatonal, el vehículo debe reducir su velocidad, es más, pararse en la raya y esperar a que el peatón cruce. PUES NO! Eso aquí no existe. Resulta que (será el único país donde…) los vehículos tienen prioridad sobre el peatón! Sinceramente yo no estaba cuando esa ley fue promulgada. Tuve que pararme en la acera a esperar que no viniera ningún vehículo porque ninguno se paraba y luego por supuesto al cruzar, tener cuidado de que no viniera alguno “volao” para yo no infringir la ley… Que alguien me explique…
2.- Llego al banco, “por tercera vez en la semana” a intentar hacer un depósito necesario para la renovación de la licencia. Wow, me siento bien porque veo que la cola es corta. Que alguien me explique de nuevo, cómo es que en una cola de cómo mucho 12 personas, una tenga que pasar su hora completa de almuerzo esperando a ser atendida y que de paso!!! No lo logres… si, me fui del banco y no me atendieron. Por supuesto, nunca falta aquel que se puso a hacer la cola, pero se ladilló, le dijo al de atrás “cuídame el puesto!” y se va a pasear o quien sabe a que co** y vuelve con su cara lavada, ve que el que estaba detrás de ella esta en la caja y así se para de primera en la fila…! Tampoco falta, por supuesto, aquel que se consigue al pana en la cola, el cual tiene 5 depósitos más una declaración de impuesto (saque ud la cuenta de lo que el cajero va a tardar) y de paso le da los 3 depósitos que tiene pendiente… para no hacer la colita pues. Qué irrespeto. Qué irrespeto, por parte del banco, que no tiene sino un solo cajero; por parte del público que abusa (por eso estamos como estamos) y por parte del gobierno, por promulgar una ley en la que “se prohibe al banco que el usuario esté más de 15 minutos esperando a ser atendido”… si así fue en un banco del estado, cómo será en lo demás!!!!
3.- Ya con la cabeza caliente y por supuesto después de haber dejado mi resonante vocecita de mal humor en el banco, me dispongo a devolverme a la oficina pensando en cómo haré mañana para hacer todo lo que tengo que hacer y una vez más voy a cruzar POR EL RAYADO… No venía vehículo… cruzo y a lo lejos viene un conductor con su gran mano puesta sobre la corneta (debió ser muy pesada) tocándomela a mi por haber osado a cruzar la calle justo cuando él pasaba!!!!! Qué alguien me explique!!!!!!!!!!!
De verdad, yo intento hacer el esfuerzo por verle algo positivo a esta sociedad, pero cada día pasa algo que no lo permite. No es negativismo, es la realidad.
♫♪ Todo tiene su finaaaaaal, nada dura… para siempreeeeeee…♫♪
...Hoy tuve otro lindo lunes. Es el segundo lunes más adorado desde que nací. El primero fue en el 2.007, luego de una victoria, a la cual en su momento catalogaron de “pírrica” y “de mierda”. Ya luego entendimos por qué.
Sin embargo, esta vez, la pueden catalogar como quieran, pero se siente bien saber que en la Asamblea, donde se discuten las leyes que rigen a este país, no se verá solo el color rojo, no solo se verá a unas personas ocupando unos asientos tan importantes sin hacer nada mas que aplaudir, sin discutir como es debido las leyes, sino solo cumpliendo los caprichos de un ególatra que cree que tiene una gran hacienda llamada Venezuela, con 26 millones de empleados y a la cual puede manejar como una pulpería.
Esta vez me quedó un mejor sabor.
Entiendo que mucha gente no comprenda lo que pasó. ¿Cómo es que, a pesar de haber obtenido el 52% de los votos, los que queremos un país que avance tendrán menos diputados dentro de la gran cúpula? Fácil: esa fue la gran estrategia pensada por el gobierno de turno para poder tener la mayoría calificada en la Asamblea, porque ya se venían oliendo que sería difícil del otro modo, del modo normal y legal. Pero ni con eso, pudieron lograr ese número.
Para mí hay 3 hechos importantes:
1.- No obtuvieron la mayoría calificada, por ende, sus “leyes” serán más difíciles de aprobar. No es que sea algo que asegure que no podrán meternos el Comunismo cubano, porque “Chiave” mañana puede ignorar la nueva Asamblea creando el “Parlamento de Calle”, la llamada “Asamblea Comunal” y basarse en lo que “el pueblo quiere” para introducir sus locuras al sistema de gobierno de nuestro país… Pero no hay que dejar de lado que fue un duro golpe.
2.- Estas votaciones, para muy mal de “Chiave”, dejaron claro, clarísimo! Que la popularidad se le esta acabando y que la oposición sigue creciendo, a pasos de bebé, pero así es mejor. La historia así lo dice: 2.004, perdimos el revocatorio; 2.005, no votamos en la Asamblea, como una estrategia errada; 2006, perdimos las presidenciales, pero en 3 meses la Oposición logró sumar un buen porcentaje con Rosales, comienza la unión; 2.007, uno de los golpes más duros: Ganamos con el NO a la reforma constitucional; 2.008, ganamos importantes gobernaciones y alcaldías en los estados más importantes del país, a pesar de muchos errores en cuanto a acuerdos nunca alcanzados; 2.009, si, ignoró el 2.007 y con una campaña muy sucia introdujo la tan anhelada reforma constitucional con su reelección indefinida; 2.010… Se le acabó el pan de piquito… Por ahora. 52% de votos a favor de la Oposición, es un resultado muy positivo a 2 años de las Presidenciales.
3.- “Chiave” ayer no salió al “balcón del puesto”… mandó a Aristóbulo y parte de su combo a hablar con “el pueblo”. Cobarde. Incapaz de asumir una derrota frente a la gente que lo ve como salvador, como la única esperanza. Esto simplemente me encantó jejeje… Esto te dice el nivel de triunfo que tuvimos ayer.
Aún nos queda mucho camino por recorrer, pues soy del pensamiento que sacando al mono de Miraflores no se acaban nuestros malos momentos… el problema ya supera al presidente y va más allá, va hacia nuestra idiosincrasia, hacia nuestra identidad como venezolanos, hacia lo hundida que esta nuestra sociedad en todo sentido. Todavía nos queda aprender mucho. Pero este fue un buen paso.
Cuando miren a una persona que apoya a “Chiave” llorar, no se burlen de él/ella, no lo vean como un ignorante. Piensa en el pasado, en cómo fueron ignorados por años y decide desde ya, desde este presente que vives, tomarlo en cuenta y ayudarlo. Asi sumas puntos para el lado bueno.
Si... Y no es que sea adicta, sino que no me gustó la idea de mezclar chicha con limonada.
Desde que pequeña escribo poesía y hace poco comencé a ponerla en un blog que accidentalmente abrí con mi dirección de hotmail y luego, por un capricho, me dió por crear uno "incógnito". Lo que no noté es que ya era una bloggera que no tenía lectores, entonces ahora me pregunto ¿Cuál fue la gracia de trabajar doble? ... Pero lo hecho, hecho está.
Aquí les dejo los links por si quieren leer mi lado cursi:
Genesis desde Adentro
Versos a él
Y por supuesto, no podía faltar antojarme de abrir uno para hablar de mi experiencia migratoria... Pero creo que será más de anécdotas. Acabo de abrirlo, pero ya pronto comenzaré a llenarlo de contenido:
El lado B del Planeta
Y por supuesto, no podía faltar antojarme de abrir uno para hablar de mi experiencia migratoria... Pero creo que será más de anécdotas. Acabo de abrirlo, pero ya pronto comenzaré a llenarlo de contenido:
El lado B del Planeta
Espero que les agrade!
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